No todas las intervenciones empiezan con una avería. Algunas empiezan con la decisión de prevenir.
Mi SEAT Ibiza de 1989 no presentaba problemas de refrigeración. Aun así, dentro del proceso de restauración decidí limpiar el circuito de agua y el de calefacción.
No encontré nada preocupante. Tampoco fue un trabajo especialmente complicado: algunas juntas viejas y una intervención que pedía dedicarle tiempo, aunque el resultado no fuera muy visible.
Hice personalmente la limpieza de los dos circuitos. Dentro del mantenimiento general del coche, también cambié todos los líquidos y el filtro de gasolina.
Esta parte del proyecto me ha servido para dar valor a los trabajos menos vistosos. Después de trabajar en el motor, también quería ocuparme de los circuitos que lo acompañan, aunque no hubieran dado señales de fallo.
Ahora bien, haber hecho este trabajo no me permite dar la fiabilidad por comprobada. El coche ya arranca, pero todavía no puedo conducirlo y no he podido valorar el comportamiento del conjunto en circulación. Además, queda pendiente acabar de revisar y ordenar la instalación eléctrica.
De momento, tengo hecha una parte del mantenimiento preventivo. Las comprobaciones vendrán después.
En este proyecto también estoy aprendiendo a distinguir entre un trabajo terminado y un resultado verificado. Para mí, tener criterio es saber explicar las dos cosas con la misma honestidad.
