No buscaba un coche perfecto. Buscaba un coche que pudiera hacer mío.
Quería tener un clásico arreglado y personalizado por mí, a mi gusto. Un proyecto que me permitiera aprender, tomar decisiones y demostrarme que era capaz de reconstruirlo con mis propias manos.
Así apareció este SEAT Ibiza MK1 1.5 SXI System Porsche de 1989.
Pero este coche tenía un elemento añadido: un pasado vinculado a la competición. Había corrido, conservaba modificaciones de rally y llevaba las marcas propias de un vehículo que no había tenido una vida tranquila.
Estaba tocado de carrocería y de interior. También había instalaciones, sensores y soluciones que había que entender antes de decidir qué conservar, qué reparar y qué rehacer.
A pesar de todo esto, vi potencial en él.
El reto no era solo dejarlo bonito. Era aprender a leerlo, reconstruirlo sistema por sistema y encontrar soluciones cuando no existía una pieza adecuada. Esto me ha llevado a trabajar mecánica, electricidad y carrocería, pero también a diseñar y fabricar piezas propias con impresión 3D.
Ahora el motor está rehecho y el coche ya arranca, pero todavía queda trabajo antes de darlo por fiable.
El objetivo es poder disfrutarlo en carretera, llevarlo a encuentros de clásicos y, sobre todo, saber que he sido capaz de volverlo a construir yo mismo.
En las próximas publicaciones iré compartiendo el proceso, los problemas que he ido encontrando y las decisiones que hay detrás de cada reparación.
Porque restaurar un coche no es solo cambiar piezas. Es entenderlo hasta que vuelve a ser tuyo.
